domingo, 29 de marzo de 2009

Butch



Cuando crisis pisa fuerte, siempre hay crisis y no hay instante en el que crisis no esté en el medio de todo porque crisis es un estado estable de conducta abstracta que inunda abundancia y miseria y genera el estado esquizoide y de histeria colectiva. Pero crisis crisis crisis, no existe nada fuera de vos. Somos minúsculos ante vos, crisis crisis crisis, ama y señora.

A pesar de ello, cuando acá dicen que goza de buena salud el arte textil, y mientras en este país la industria textil es la segunda gran sometida por la crisis crisis crisis, es extraño. Pero el arte sólo puede existir hoy en día en torno a lo sagrado, sin redundar en términos fundamentalistas, ni nada de eso. El gran arte, existió. Pero eso fue hace tiempo. La única manera de ver algún cierne de arte, es consagrado a fines como tales. O algo así.

Después giran ideas en torno (esta vez sin anestesia, por favor) al tero. El tero del Danubio. Sería un gran tatuaje, arte corporal milenaria pero se le puede seguir llamando arte después de lo anteriormente escrito, me pregunto? Claro, sería el tatuaje impar para detener la mala suerte y desde ese punto de vista, importan el tero, el Danubio y el dolor de las agujas perforando capas de piel. Me declaro corsario.

Butch, me gustaría serlo en otra vida. En breves palabras, de ser mujer, estaría bueno. O no. La conducta dubitativa y el estado de incertidumbre me asfixian, me dominan. Necesito purificarme plenamente en alguna fuente.

Ah! Y dicen que esta película es buena, así como otros dicen que no lo es tanto y es sólo un descubrimiento que produjo cierto grado de obnubilación por parte de los espectadores y todo por considerarse una ópera prima oriental, pero que puede llegar a ser descartable. Como tengo prohibido ir al festival de cine independiente, lamento no poder llegar con claridad a ninguna idea al respecto y tener de momento, que abstenerme de todo juicio y sólo poder leer críticas asombrosas o descalificadoras y conformarme con algunas imágenes del cerdo trailer.

jueves, 5 de marzo de 2009

El último hombre duro



Desde el porche podemos ver al sujeto.
Podría ser mi abuelo. Podría ser el abuelo de cualquiera. Podría ser tu abuelo.
Pero no, es el último hombre duro. Ya murió Johnny Ramone y el too though to die es una farsa más del (punk) rock.

Mezcla de Largo con sus onomopatopeyas de disgusto; un maestro occidental a la semblanza del señor Miyagi –el legítimo, el difunto, no el Jackie Chan Chan- amaestrando en las tareas de un masculino con los huevos vietnamitas bien acomodados a su vecino adolescente –carece de una figura paterna y su familia tiene miedo de que termine como empleada doméstica de algún viejo lujurioso tacaño-.

Todas las miserias servidas en el cosmopolita plato de comida rápida estadounidense con ghetto de toda etnia y algunos condimentos de especias en español, vietnamita y ritmo moreno. Todos malos. Todos sentimientos desencontrados. Y el viejo Clint, que no hace más que ser él y esforzarse por no dejar de serlo: te apunta con sus dedos y te hace bang y silenciás.

Por lo bajo lo puteás. Es un viejo. Y se retira de la actuación, según dicen, dejando como máximo legado un torino en el que se van a revolcar orientales, y aún peor, seguramente putos. Se retira muerto por pandilleros rudos, desalmados que matan a un viejo senil desarmado.


Y como la gente quiere tickis y al San Tincho de Santiago Vega, los mando a bailar cumb y se ratifica lo siguiente: no se dejen estafar por un antiliterato que es peor ladrón que el literato con todas las académicas tatuadas en el cuerpo.

Y para cerrar, recomiendo ampliamente Let the right one in (Låt den rätte komma in), una película sueca donde abunda nieve, sangre y oscuridad. Eso es suficiente. Además, hay una bella historia, ambigüedades deliciosas, niños enamorados, asesinos seriales, vampiros, todo eso bien llevado al cine, lo cual me generó un estado muy gratificante. Inmaculado. Lejos de esos emos de dientes pronunciados que comen –o desangran- animales salvajes y llevan una vida de mortal bien acomodado, esos vampirillos a lo Harry Potter llamados Cullen.


PostMortemData: Para fans del Gran Hermanote, os recomiendo ver Dead set, miniserie británica exquisita.